Atención psicológica via WEB

Te ofrecemos atención psicológica a distancia, a través de distintas plataformas digitales totalmente accesibles estés donde estés. Podes empezar ya mismo desde tu casa!

Los honorarios son accesibles, podés abonar cada encuentro o adquirir paquetes mensuales con descuento por depósito o transferencia bancaria.

Para consultarnos por esta modalidad vía web o para marcar un turno e iniciar tu tratamiento podes llamarnos o dejarnos un mensaje al whatsapp  + 54 11 6457 3785

Seguimos en las redes

www.facebook.com/publiopsicoanalisis

www.instagram.com/publiohoracio

 

 

Una carta para creyentes ¿Porque creer y porque no?

Nadie puede (en serio y en serie), arrogarse la idea de discutir creencia alguna, simplemente porque si hay algo que nos es imposible determinar, es que de ninguna forma esta en nosotros lo que llamamos creencia, no tiene soporte material.

Cuando una persona cree en el más allá, para cada cual será un motivo e interpretación diferente hasta paradojal, pensemos las fuentes de cualquier creencia:

Esta creencia tiene origen mítico, es decir no es fechable, es decir no podemos saber cuándo apareció, entonces podemos decir: es desde siempre. Es una convicción de algo acontecido, vivido, (es lo que se cree), es decir para el que cree es así, es irrefutable, “hechos” se sustentan en todas las teorías posibles, tratar de razonar frente esto es ignorar lo anterior.

Puede tener origen en una proyección familiar, en una figura paterna o materna que tuvo un rol preponderante en el sujeto al punto de generar una estructura de creencia, ahora trasladadas a un ser abstracto, pero los hechos que rodean a esta creencia nos van a explicar el origen y podemos  sumergirnos en sus datos y llegar fácilmente al mismo que buscamos.

El tema que este tipo de creencia tiene,  es que es menos espiritual que la mítica, lo veremos en las cosas que produce, que tiene evidente composición más material, más de este mundo, referido a él, la “omnipotencia” provista a este que llamaremos “Dios personal” se le pide y exige cumplimientos en nuestra dimensión de vida, se enoja con él, y el sujeto habla con él, no desde una dimensión como en el mítico, sino como algo que podemos sentir aquí.

Otra forma de creencia en Dios puede estar dada por estatus sociales, en la que todo el mundo cree y por eso es verdad, si pensamos en el 90% de la población mundial, es creyente de alguna forma. En Grecia cada cual tenía su Dios personal, en Roma igual, es decir la creencia se construye, desde un edificio teórico que va concatenado con los “hechos” del que él supone que su dios o creencia participa. Así se buscan coincidencias, se hacen paralelismos para demostrar como la participación del supuesto Dios es evidente, no sirve extrapolar ejemplos de otros orígenes porque “Dios sabe lo que hace”, entonces son discusiones estériles, eternas, que llevan necesariamente a la descomposición de la relación, y el sujeto tiene razón, nada de lo que discuta puede probarse, lo mismo que el creyente no podrá probar nada de sus “hechos” en la realidad, nunca, pero tampoco el que no cree, podrá probar  nada, porque nos guste o no, el sujeto humano no es naturaleza, no se imprime en ella, es un ser abstracto, nada de si puede ser probado efectivamente, sino pensemos: que es un pensamiento, que es un sentimiento, que es un dolor, que es una perdida, a donde va lo que perdemos, porque encontramos algo, y lo vivimos, y también lo perdemos y de él nada queda, salvo otra vez: sentimiento, dolor , perdida, ausencia, entonces podríamos pensar que es eso en lo que él cree, pero él lo crea, nada nos consta, salvo que, de nuevo: creamos nosotros, es un circulo, todo es base a creencias, no hay posibilidades de otra cosa. La cuántica ya predijo, que siempre es una situación probabilística, es decir nunca sabremos a ciencia cierta nada, salvo que de nuevo: creamos que es así.

Como salir de esta encrucijada,  al fin nadie acaba teniendo razón, a partir de lo que digo más arriba, que el sujeto humano es abstracción pura, que como necesidad indispensable, conocernos con aceptación por lo que el otro nos diga, conviniendo que es prueba suficiente la coherencia de su discurso, al final del mismo la conferiremos, esto nos permitirá establecer un sistema de contacto que nos permita saber de él, y él de nosotros.

La creencia puede aparecer como un acto desesperado de soledad, de angustia insostenible en el tiempo, que viene serruchando nuestra vida hace ya tiempo, traumado habitualmente y aparece la explosión, la solución, la magia de comunicarme con Dios.

La edad y el cuerpo

La vejez o si queres, la ancianidad, o si queres los años inflexibles en su pasar constante e insistidores, nos recuerdan siempre la finitud de nuestra vida, claro que todos lamentable cuando llegan, esos son años difíciles de llevar, sobre todo, porque si hicimos una vida razonable, es decir cuidamos nuestra maquina más o menos bien, estaremos con un cuerpo que responde a nuestras exigencias con cierta cautela.
Porque nuestro cerebro está más crecido y mejor mantenido que el mismo cuerpo, entonces muchas veces no se ponen de acuerdo, el cerebro quiere más rápido y ágil que lo el cuerpo puede, en este encontronazo en que no hay acuerdo, los conflictos aparecen y desde ya que están involucrados nuestras defensas, nuestros enojos, a veces muy fuertes, hay como un no entender lo que sucede, es decir hay una negación de la realidad contante y sonante que nos acompaña y la negamos, nos resistimos a ella, no podemos admitirlo, de hecho muchas personas conllevan con esta actitud a su propia muerte, subyacente en la propia decrepitud que sabemos que existe y no le damos crédito, todo acompañado por una depresión sub-clínica, que suele estar presente.
Es importante tener en cuenta que cada vejez es diferente de la otra, desde ya envejecemos de un modo único, que si, es verdad que tendrá que ver con el cuidado que hemos tenido en mantener el cuerpo en condiciones, que la vejez no es sólo del cuidado del cuerpo, hay indicadores que nos hacen envejecer en el psiquismo, de ahí la fundamental importancia del psicoanálisis, tener un otro que sea una referencia y nos permite llegar en mejor estado, mejorar nuestras elecciones, claro que tenemos que estar dispuestos a escuchar un discurso que sea diferente del que nos decimos a nosotros mismos todos los días.
Es el primer paso para ser feliz en el resto de nuestras vidas, seguiremos trabajando esta idea.
Hoy abarcaré el estado de bienestar, o también llamado estado de confort, el cual es precisamente, difícil de definir, es decir cada cual tendrá su teoría del estado de bienestar.
En realidad, me refiero un poco al conformismo, nos adaptamos a un estado que, no siendo muy bueno, nos acomodamos a él, me parece que quedamos como estacionados, la rutina nos atrapa, le tomamos hasta un poco de gusto a esa rutina, y nos da miedo salir de ella. Esto es muy común entre los seres humanos. Quien no conoce esa situación que no nos hace feliz, pero nos da cierta seguridad, nuestro deseo de cosas nuevas se va a apagando, hasta producir una suerte de apatía, que seguramente nos sorprenderá, pues creemos que no conocemos la causa.
El primer paso suele ser adjudicarlo a algún mal físico, que es en general lo más cómodo, por qué nos parece mucho más simple, una pastillita y listo.
La solución es buscar en nuestro interior, que nos está diciendo que quiere otra cosa, que no estamos eligiendo bien nuestro destino, nuestro tiempo, siendo esto lo único que tenemos, porque es con el tiempo que podremos encontrar una salida.
Es el momento de buscar una ayuda, otra voz de las conocidas, es decir un oído preparado para descifrar nuestros enigmas, que pueda con la ayuda de lo que vamos describiendo con nuestras palabras, actitudes, silencios, sueños, lapsus, etc.
Cuando conseguimos entregarnos en esa comunicación, las cosas van fluyendo con más facilidad, dado que el entender se hace a través del sentir, no para revolver nuestros dolores, pero si para comprenderlos, saber porque estamos en una situación tan incómoda, o complicada, llenos de conflictos, porque no podemos estar bien con nosotros y con los demás, aunque parece muy simple, no lo es, siempre hay contenidos nuestros que boicotean nuestro bienestar.
Nuestro trabajo va a consistir en sacar a la luz, las cosas que nos impiden de vivir mejor, piénselo e inténtelo.

P.H.Franco

Que es esto del Análisis y la Terapia? parte ll

-¿Qué es el deseo inconsciente?

Si tanto el analista como el paciente han aceptado la propuesta de trabajar juntos, el analista evaluará si el trabajo será cara a cara o el diván.
Ambos modos tienen su lógica de aplicación, que no es rígida, en el caso de cara a cara, la decisión estará determinada por la disposición del paciente, dado que puede venir con un nivel de angustia importante, entonces el contacto visual puede ayudar a amenguar ese estado. Además, el diván es posición que el analista resuelve, una vez que el paciente ha “entrado” en análisis, que estará determinado por el material provisto por este.
Las sesiones van fluyendo dirigidas por el material que nos trae el paciente, el analista hará las intervenciones que considere necesarias, en el momento también aparecerán las respuestas a la interpretación del analista, dadas por el paciente, sus reclamos respecto de las mismas, su desacuerdo, su silencio que es fundamental durante la sesión.
A través de este trabajo constante sobre los sueños, lapsus, equívocos, el analista intervendrá si cree necesario, y cada intervención generará debates que redundarán en la elucidación de la problemática presentada por nuestro paciente, esta operativa profunda, dado que se trabaja tomando como base lo que de inconsciente se produce, tomando en cuenta que no todo es material inconsciente, por las defensas que ofrece toda su parte consciente que se resiste a modificar algo que esta enquistado por mucho tiempo, este trabajo entre consciente e inconsciente es lo que redundará en cambios fundamentales en la vida de quien se propone un análisis.
Se podrá decir que la sola palabra no tiene el poder de cambiar lo que está por años en la mente de un sujeto, pero si pensamos con lógica, es con palabras que el problema se instaló, es decir somos objeto permanente de las palabras, y especialmente en la infancia o en la adolescencia que adjudicamos a nuestros mayores “Otros”, una verdad como única, y con el pasar de los años nos damos cuenta que mucha de esas frases o palabras dichas nos marcan casi como ordenes: “hay que estudiar algo que de dinero”, por esa frase podemos cambiar nuestra vocación, y arruinar nuestra vida, es muy común escuchar a algunos pacientes decir: “yo quería estudiar artes, o danzas, o teatro, o música, o arquitectura, etc.”
Conclusión: “hoy soy contador, o administrador, o vendedor, pero nada de eso me hace feliz”.
Este comando hace mucho daño en el futuro de los sujetos, dado que los otros que “ayudan” a crecer, lo tomamos como verdad única, no nos dejan elegir, no nos dan tiempo para ver que queremos ser en el futuro, y proyectan sus fracasos en sus hijos. Claro que la frase es: “lo hago por amor a ellos”, de que amor se trata, ¿no será satisfacerse sus éxitos o fracasos en la vida de sus hijos?
Es para pensarlo largamente, nuestra vida se realiza a través del develamiento de nuestros deseos, generalmente inconscientes, a los que hay que acceder vía reflexión, o análisis, con otro neutro, que nos deje pensar.
Esto del deseo es un tema crucial, no se trata de “yo quiero una moto”, “un televisor”, esos son anhelos, el deseo tiene el poder de realizarse con toda nuestra fuerza que viene del inconsciente, cuando lo inconsciente se hace paralelo con lo consciente, es el camino de la verdadera felicidad, que se constituye en la realización de todo nuestro ser.

P.H.Franco

Que es esto de la Terapia y el Análisis? Breve desarrollo de cómo funciona y para que – parte I

Pensar en trasmitir un conocimiento es importante, pero además hay que saber que conocimiento, o sea de que vamos a hablar, tal vez sea lo más difícil.
Es puntuar lo que creemos que sabemos, tal como si fuéramos a resumir un libro que tenemos que aprender para rendir un examen.
¿Como es la búsqueda de ese tema, o materia que deseamos desarrollar, como se produce, porque una búsqueda se produce, es como pensar en hacer un mueble, que una vez identificado su forma y función, vamos a atacar la compra de material especial, y herramientas, o lo que fuera necesario?
Pero claro, primero tenemos que saber que mueble vamos a realizar: una mesa, un placar, una silla, etc.
Como seguimos la ideación para llegar a nuestro tema, primero sabemos seguro de que materia vamos a hablar, por ejemplo, en mi caso psicoanálisis, bueno ya hay algo, si bien el tema del psicoanálisis es inmenso, tendremos que bucear en que rincón de esta enorme materia preferimos encontrar nuestro tema.
Desde ya que lo más me interesa es la práctica, el tratamiento del paciente, todos los vericuetos de esta gran profesión, por lo densa, por lo intensa, por los frutos que ella produce. Entonces el tema elegido es “la práctica psicoanalítica”.
El paciente se nos presenta como un desafío a nuestra capacidad de posibilitar a él, el contexto donde pueda liberarse, abrirse en todo su dolor, aflicción, inhibiciones, dudas, conflictos, etc., es decir poder crear el clima que nos una en una línea de pensamientos y emociones compartidas, claro que este clima, que no está al servicio del analista, éste se preserva de dar rienda suelta a sus emociones.
Ahora estamos más cerca de lo que queremos escribir, como funciona esto de la terapia, el análisis, como se hace.
El paciente llama pidiendo un turno, una hora, una entrevista, es diferente para cada cual, combinamos hora, día y lugar.
A partir del encuentro la idea es un par de entrevistas, en vez de sesión, se llama así, porque esas entrevistas se hacen necesarias para conocerse lo suficiente, producir una relación entrambos, hasta que el analista resuelve que ha llegado el momento de una mutua adopción, tanto del paciente como del analista, ya saben que quieren trabajar juntos, y entonces empieza el análisis, la terapia, como queríamos llamarlo.
El trabajo se hace en base a algunas normas o reglas, que estipula el analista de entrada. La primera: diga lo que se le presenta a la mente sin previo juzgamiento; la segunda: asocie libremente sobre todo el material diciendo lo que se le ocurra que cree sobre lo que sea.
Todo va aconteciendo en medio de una relación donde el analista escucha atentamente, hace las intervenciones que cree convenientes, y se trabaja sobre ellas todo el tiempo.
Que es lo que se habla: no hay normas para ello, no hay temas tabúes, no hay restricciones de ningún tipo, en este ambiente, el paciente consigue un espacio que es sólo de él, no hay interferencias, amigo, parientes, etc., esto que ocurre, queda en este ámbito, el paciente va produciendo sus propias conclusiones, la mayoría de las veces vera que las cosas son al revés de cómo las venía pensado y por lo tanto actuando.
Porque el actuar siempre está respaldado por una teoría, es decir por lo que pienso, que no se si lo pienso yo, o soy pensado por él o los otros, o el contexto.
Cuantas frases nos aprisionan por años: “eso aquí no se hace”; “fíjate lo que quieren los demás”, “mi padre decía que yo “x”; “sino hago tal cosa, tal vez suceda algo malo”, etc.
Todo son “comandos”, que es un comando es una orden en la que no participe en su construcción, es decir no es mía, no me pertenece, ella me sujeta y no entiendo por qué.
En el análisis se van sorteando estas barreras que van a redundar en una mayor libertad de vida, de acción, de sentir, saber que lo que decidimos partió de nosotros, podemos y debemos hacernos responsables y podremos entender que cuando no nos llevamos bien con alguien, podremos averiguar nuestra verdadera posición, y sostenerla, aunque a el otro no le guste y le enoje, hay que aprender a decir que no, es muy difícil, tenemos como se suele decir: “el si flojo”, y esto no ayuda a nadie, en oportunidades podemos hacer enojar a nuestras personas más queridas, pero hay que entender que cuando en nuestro “si” miento no le hacemos un favor a nadie, la consigna es: sostener nuestra posición, no tercamente, sino como una decisión sesuda, reflexionada y sobre todo “justa”, no seamos buenos, seamos “justos”, es más fácil saber que es lo justo, a que lo es lo bueno, que nuestras decisiones nos dejen en una situación de paz con nosotros mismos.

P.H.Franco

 

QUE ES LA REALIDAD, COMO DISCERNIMOS QUE SEA LA QUE CREEMOS

Es problemático la diferencia de lo que consideramos la realidad o lo que imaginamos que ella es. Sin duda es una cuestión permanente, no sólo de hoy, es siempre actual, la eterna discusión y lo peor que siempre creemos ver nosotros la realidad, y que los demás se equivocan demasiado y lo afirmamos con convicción.

Que diga algún lector que no es así, aunque a veces tengamos dudas de nuestras certezas, nos cuesta creernos que estamos equivocados, y miramos de reojo la realidad que el otro nos trata de mostrar, algo en nosotros no nos permite admitir que tal vez no sea lo que creemos. Esta es la cuestión, el asunto es saber si se resuelve esta dicotomía:

o tiene razón él o el otro y así va la cosa, quedamos enclavados en esa nada.

Recordando a Platón, éafirmaba que es bueno ser bueno, pero mucho mejor aún es ser justos, la bondad es muy difícil de medir, esto nos permitirá meditar mejor nuestras acciones, sopesar sus consecuencias, como en el ajedrez, adivinando los próximos movimientos, de cómo lo que decidimos impactará en la vida de todos y la nuestra.

El psicoanálisis nos permite trabajar sobre estos aspectos y resolver esta supuesta dicotomía, y digo supuesta porque por lo general la realidad compartida es discernible, todos sabemos cuándo nos engañamos, hay que oír a nuestro ser interno que nos habla, y puede evitarnos de llevarnos o al error, o al desencuentro, al malentendido,  o al abismo

Nuestro orgullo juega en contra nuestro generalmente, porque sabemos cuál es la realidad, nos negamos a verla, somos tercos y empecinados, pero aprendiendo con el tiempo a tener una actitud más tranquila, menos ofuscada, más serena, preguntarnos porque queremos eso cuando podría ser otra cosa, si sabemos que nos puede traer consecuencias desagradables, en esta posición la psicología ayuda a bajar un cambio, como se dice vulgarmente, y podremos reconocer aquello que ya sabíamos que sabíamos.

Dicho lo cual consideremos ahora una situación analítica, en la que una persona demanda terapia, atención a la palabra “demanda”, no es cualquiera, si ésta no está, no hay terapia alguna, la demanda es la fuerza que nos lleva al cambio y por fin descifrar el enigma del deseo, que es simplemente donde está el motor que me llevará a mi destino, por qué el deseo nos da nada, una reconocido, nada   menos que eso, un motor.

Pensemos en los grandes genios, o en los grandes deportistas, en los grandes artistas, etc., están llenos de ejemplos de este tipo.

La pregunta que podría caber es: ¿cómo conozco mi verdadero deseo? ¿el ya está en mí?  ¿qué problemas tendré que vencer? ¿demora mucho tiempo?

Esto último es la pregunta que se le hace al psicoanálisis, todo el tiempo.

El tiempo es nuestro, es decir el que decidamos dedicarle a esta búsqueda, se trabajará sobre los bloques que impidan su aparición, que tal vez algo antiguo, de la infancia, algo traumático que dejo marcas que inhiben la realización de nuestras realizaciones, conceptos rígidos que os impiden ser audaces para proyectar, nos inspiran miedos que arrastramos por años y que siempre nos convencemos a nosotros mismos que no somos capaces, que eso es muy arriesgado, que no vale la pena, que no es bueno intentarlo, etc., etc.

Y entonces nos quedamos en la parada, decimos tomo el otro, y pasan, siempre decimos: tomo el otro.

No tomamos ninguno, que este está lleno, que mejor en el otro voy sentado, y así se van pasando las oportunidades en que una parte nuestra supo en cada momento que era la hora, sin embargo la supusimos la errada.

¿Como hacemos para saber que una oportunidad es la nuestra?

Tal vez lo deberíamos hacer es dejar fluir nuestro sentir sobre determinado asunto, sabiendo que siempre conlleva algún riesgo, esto es ineludible, nadie nos asegura que saliendo de casa a la mañana regresaremos como nos fuimos, “no hay futuro pasible antes de tiempo, sólo sabremos a la hora que ese futuro sea ya hoy”.

No tener seguridad al respecto de un tema, conmueve nuestras inseguridades adquiridas pretéritamente, pensamos algo y ocurre algo en forma de pensamiento que no teníamos previsto, lo adjudicamos a la decisión que estamos por tomar, juntamos el hoy con ese ayer que se nos apareció de golpe, suficiente para sabotearnos la realización de nuestro deseo, en ese momento, en vez de darnos cuenta de que esa asociación con el pasado es errónea, no corresponde al nuestro hoy, la sumamos, creyendo que si es el hoy lo que no debe hacerse.

Todo esto se deconstruye en la sesión analítica, y entonces van apareciendo aquellas situaciones  en forma de recuerdo o sueños, que empiezan a dar la explicaciones que nos permite poder “disociar” esos pensamientos de nuestro hoy

La decisión o su mecanismo define al ser humano?

Es difícil escribir, con la mente en blanco como la mía hoy.
Algunas noches tengo ideas, pero en este momento no se me ocurre nada, sin embargo, lo que a veces pienso lo veo interesante.
Se me ocurren ideas sobre el devenir de la vida, la mía y de la gente, que creo que le sucede a menudo a todos por igual.
Las incertidumbres que nos aparecen casi todos los días, voy o no a tal lugar, quiero o no tal cosa, hablo o no con alguien, compro esa cosa o no, tiro este aparato que nunca use o use poco, limpio mi desván, comienzo a descartar un montón de objetos que son en realidad literalmente inútiles por lo menos para mi vida, podrían serle útiles a alguien, las dudas respecto de estas decisiones, son a veces “dolorosas”, sin exagerar, digo esto porque nos cuesta desprendernos, pero de que ¿será de la “cosas”?.
En el fondo creo que no, me parece que están incorporadas a mi “cuerpo”, pueden ser verdaderos “partos”.
¿qué será que no quiero o no puedo parir?
Pensando bien, son acciones obradas muchas veces por la compulsión, por el repentismo, cuando estamos comprando, de hecho los supermercados ofrecen dos órdenes de estantes: el lado A, que es el primero que se nos aparece, un sin número de cosas, cositas, golosinas, nada de lo que venimos a buscar, después de una sesuda lista de compras que llevamos en riestre con la idea de cumplir nuestro plan, pero, siempre hay un “pero” en nuestra vida que tuerce nuestros destinos: está que hace tiempo queríamos comprar, o aquello otro que hace tiempo buscábamos, y curioseamos en un montón de objetos de los cuales ninguno estaba en la lista.
Estas acciones a las que nos sometemos por la vía del marketing, de eso que no estaba en nuestra intención y de pronto ahora se incorporó y pasó ser primero sobre nuestros propósitos, y ahí vamos, a llenar el carrito con nuestras ilusiones fabricadas, que no teníamos antes de entrar a ese maléfico lugar llamado supermercado.
Pero no sólo en el súper hacemos esto, la compulsión a comprar aparece siempre que algo se oferta, y seguimos llenando el carro de nuestra vida.
Hoy es el día del “parto”, hemos decidido que nos sobran demasiadas pertenencias, cada una nos recuerda aquel momento en que nos conocimos y la incluimos en esta vida nuestra, en ese momento me pueden surgir muchas expresiones:
-Que tontería es esta cosa, para que la compre?
-nunca la use, y aquí esta, para qué?
-que inutilidad es esto, en que pensaba cuando la compre?
-tal vez me sirva alguna vez, puede la conserve, algo haré
etc. etc. etc.
Cuando vivimos, me refiero a nuestras relaciones, amigos, parientes, etc.
Surgen las mismas dudas, lo quiero o no lo quiero, me gusta estar con él/ella, o no. Estoy por comodidad, acostumbrado y me da miedo cambiar, me asusta el futuro.
La sustancia de la duda está en el mismo ser humano, en su constitución, sin esto no habría humano, que siempre tiene que elegir, y al elegir se gana a veces y siempre se pierde algo, y no aceptamos la perdida al elegir y quedamos estancados.
También me da miedo plantear la duda con el otro porque tenemos miedo de perder el control, porque hasta ahora él/ella es mío/mía, si pregunto lo/a dejo en la duda y lo puedo perder.
Todo es sólo por hoy, tal vez no sea mucho, pero es un atisbo de consciencia, que nunca viene mal.
Esto es la base de las inquietudes de nuestra vida, la base los conflictos, y lo enfermo consiste en no poder salir de este laberinto, por desconocer su naturaleza, es que no hay uno sin laberinto.
Entonces vivimos haciendo duelo de lo perdido, no nos resignamos a que la vida es esto mismo. Somos pura elección, nuestro mayor bien o también mal es el libre arbitrio, padre de la libertad, hacemos uso de él, pero también lo lamentamos.

P.H.Franco

El Prejuicio

Es todo un trámite pensar lo que sucede con el correr de los dias en la vida de los seres humanos, nos sucede  que pensamientos que nos atrapan, que nos piensan todo el tiempo, el otro día una muchacha me decí­a que los pensamientos no la dejan “pensar”.

Es inútil describir psicológicamente este proceso, dado que serí­a motivo de un libro de 200 páginas, pero lo cierto es  que aparece en muchas personas y esto las deja  muy confusas, son pensadas por sus pensamientos, involuntariamente.

Ocurre muchas veces a la hora de dormir, nos acostamos agotados por el trajín del día y de pronto comienzan a aparecer una o dos frases, caminado primero, al trotecito después, y luego vienen en carrera ocupándonos de forma invasiva, en este momento la cama es una cárcel, F. Perlz, un gran gestáltico decía: la cama es sólo para dormir, si no hay sueño, mejor hacer otra cosa.

Nos inquietan, y ya está¡, nos despabilamos, el sueño no aparece, damos vueltas como un tronco loco en el rio empujado por la corriente.

El análisis propone que todo este armado es una construcción de ideas formadas por palabras, su origen seguramente en nuestra formación desde la infancia.

Recordemos que esta formación desde bebé hasta que llagamos a adultos está compuesta por distintos discursos de nuestros padres, del resto familiar, de nuestro entorno social, son decires que nos interpenetran y se constituyen en nuestro edifico psíquico, es decir cuando pensamos y hablamos, ¿Quién  piensa o habla?.

No olvidemos que estamos hablando de palabras, Único modo de comunicarnos y de pensar, nada hay fuera del lenguaje, con el que decimos lo que creemos que pensamos, lo que sentimos, nuestras opiniones, etc.

El análisis se ocupa de esto: es decir, desarmar estos discursos y comenzar a elegir si apropiarnos o no de cuales de estos decires, desde ya muchos son muy útiles por ejemplo no cruzar en semáforo en rojo sino en verde, esto es obvio e indiscutible, pero hay muchos otros que interfieren en nuestra vida, mandatos que me ordenan que debo o no hacer en cosas que deben ser de creación nuestra.

Desde ya que estoy hablando de libertad y prejuicio, pero es muy fácil decir esto, olvidándonos que los discursos que contenemos en nuestro desarrollo vienen con órdenes: debes tal cosa, no se debe tal otra, etc. Y estas están incrustadas en nuestro carácter y personalidad y llegamos a verlas como “normales”, “lógicas”, “obvias”

Tenemos que tener cuidado con las cosas obvias que en general no lo son, ocultan nuestros conflictos irresueltos, con los cuales demandamos un análisis, cuando descubrimos este entramado siniestro que dificulta nuestra capacidad de vivir con libertad, eligiendo lo que creemos lo que queremos.

Por último, estos pensamientos parásitos hacen algo peor: dificultan el reconocimiento e identificación de nuestros deseos, y ahí nos quedamos paralizados.

Publio H. Franco